Osteoporosis I: definición y diagnóstico

¿Qué es la osteoporosis?

El término osteoporosis significa hueso poroso. Para facilitar la comprensión de esta enfermedad, debemos conocer su microarquitectura. El hueso se compone de minerales, principalmente sales de calcio unidas entre ellas por fuertes fibras de colágeno. En su cubierta externa, más compacta, está el hueso cortical y dentro existe una malla de forma apanalada, el hueso trabecular.

El hueso es un tejido vivo, activo, que se encuentra en constante recambio. El hueso antiguo es destruido y reabsorbido por unas células llamadas osteoclastos, para ser reemplazado por tejido nuevo producido por los osteoblastos. Este balance entre la destrucción y creación de tejido óseo se va modificando en las diferentes etapas de nuestra vida. En la infancia y adolescencia el hueso se forma a gran velocidad permitiendo su crecimiento alcanzando su pico de densidad alrededor de los 20 años. A partir de ese momento se crea a la misma frecuencia que se destruye. Se cree que el esqueleto adulto se renueva completamente en un periodo entre 7-10 años. A partir de los 40 años la balanza se empieza a desequilibrar, destruyéndose más rápido que formándose, empezando entonces a perder densidad ósea. Éste es un fenómeno normal del envejecimiento, utilizándose el término osteoporosis cuando ello conlleva una fragilidad excesiva del hueso.

Los huecos de la estructura de panal se hacen más grandes, disminuyendo significativamente la densidad, hasta tal punto de conferir un alto riesgo a romperse, dando lugar a las fracturas. A menudo la fractura es el primer signo de osteoporosis, apareciendo incluso con traumatismos leves. Se dan con más frecuencia las de cadera, vertebras y muñeca. Las vértebras se debilitan y pierden altura, ocasionando lo que conocemos como aplastamiento vertebral. Suelen aparecer en la parte media/baja de la columna y si afecta a varias vertebras, pueden aumentar la curvatura de la espalda (hipercifosis dorsal), dando lugar a la pérdida de altura total. Suele provocar dolor de espalda y en ocasiones puede provocar dificultad respiratoria por la pérdida de la anatomía habitual. La gente con fracturas vertebrales tiene un riesgo incrementado de presentar fracturas de cadera y muñeca. Se estima que la osteoporosis causa 90.000 fracturas de cadera y 500.000 vertebrales cada año en España.

A partir de los 40 años la balanza se empieza a desequilibrar, destruyéndose más rápido que formándose, empezando entonces a perder densidad ósea. Éste es un fenómeno normal del envejecimiento, utilizándose el término osteoporosis cuando ello conlleva una fragilidad excesiva del hueso.

¿Quién tiene mayor riesgo?

Como ya se ha mencionado, el riesgo de padecer osteoporosis aumenta con la edad, y aunque cualquiera puede desarrollarla, las mujeres tienen mayor predisposición, concretamente 4 veces más. En un estudio de 2010 se estimó que de los 2,4 millones de españoles mayores de 50 años que padecían osteoporosis; 1,9 millones era mujeres y 0,5 millones eran de hombres. La principal razón de este fenómeno es la aceleración en la pérdida ósea a partir de la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir estrógenos. Otro factor determinante es que en general los hombres parten de un nivel de densidad ósea mayor antes de que empiece el desequilibrio hacia la pérdida. Existen otros factores de riesgo para el desarrollo de osteoporosis:

  • Tratamiento crónico con corticoides. Especialmente por vía oral. Pueden afectar la producción ósea por la reducción de la absorción intestinal de calcio y el aumento de su pérdida por el riñón. Si toma este tratamiento de manera mantenida durante más de tres meses debería tomar medidas protectoras contra la osteoporosis.
  • Déficit de estrógenos. En menopausias precoces (antes de los 45 años) o cirugías que hayan requerido la extirpación de los ovarios.
  • Falta de ejercicio. La salud ósea y muscular están entrelazadas. Una buena condición física disminuirá esta pérdida de masa ósea y además reducirá el riesgo de caídas.
  • Dieta pobre en calcio y vitamina D.
  • Fumar reduce la capacidad celular de generar tejido óseo, además en mujeres, disminuye los niveles de estrógenos y puede causar menopausia precoz.
  • Consumo de alcohol. Reduce la producción ósea y aumenta el riesgo de caídas.
  • Historia familiar de osteoporosis. Si un familiar cercano ha presentado una fractura relacionada con la osteoporosis, el propio riesgo de presentar una fractura será mayor de lo normal.
  • Otros factores: étnicos, peso corporal bajo, historia previa de fracturas, problemas de absorción de alimentos (celiaquía o secundarios a otros tratamientos).

El riesgo de padecer osteoporosis aumenta con la edad, y aunque cualquiera puede desarrollarla, las mujeres tienen mayor predisposición, concretamente 4 veces más

¿Cómo se diagnostica?

Sin la presencia de la fractura, no hay síntomas o signos determinantes para su diagnóstico clínico, conllevando a menudo un infradiagnóstico. Se comprobó que hasta en un 95% de las fracturas por fragilidad ósea no tenían el diagnóstico previo de osteoporosis. Resulta fundamental entonces, realizar estudios complementarios ante la mínima sospecha.

Se deberá realizar una densitometría ósea o DXA (absorciometría de rayos X de energía dual) para medir la densidad del hueso. Los resultados pueden ser interpretados de la siguiente manera; resultado normal (riesgo bajo de fractura por bajo impacto), resultado de osteopenia (el hueso está debilitado pero el riesgo de fractura por bajo impacto sigue siendo bajo, y requerirá tratamiento en función de la presencia de otros factores de riesgo) y resultado de osteoporosis (tiene alto resigo de fractura por bajo impacto y deberá tratarse). Existe controversia en cuanto a que se deba realizar el estudio a toda la población a partir de una edad determinada, aunque si que se recomienda en los siguientes casos:

  • Haber tenido una fractura por bajo impacto.
  • Tratamiento crónico con corticoides (>3 meses).
  • Menopausia precoz (<45 años).
  • Tener padres que han padecido una fractura de cadera.
  • Comorbilidades que afectan al hueso: Celiaquía, Enfermedad inflamatoria intestinal (Colitis ulcerosa y Enfermedad de Crohn), Artritis reumatoide, Diabetes e Hipertiroidismo.
  • Índice de masa corporal bajo (IMC <19)

Los médicos disponemos de escalas de riesgo que nos ayudan a tomar las mejores decisiones tanto diagnósticas como terapéuticas. En este campo, disponemos del FRAX (Fracture Risk Assessement Tool) un score desarrollado por la OMS que infiere el riesgo de padecer una fractura osteoporótica.

 

En conclusión, la osteoporosis es una enfermedad muy frecuente, prevenible y tratable, que ante la ausencia de signos de alerta comporta que muchos pacientes no se diagnostiquen en la fase temprana, perdiendo la oportunidad de un tratamiento precoz y efectivo. En Clínica Ferrer Castelló estamos sensibilizados con este aspecto y le ofrecemos un abordaje diagnóstico terapéutico dirigido.

Deseamos que este primer Blog sobre el tema les haya resultado interesante, no se pierdan el próximo Blog sobre las diferentes opciones terapéuticas y recomendaciones dietéticas.

 

Conoce más a nuestro equipo de Geriatría

Os presentamos a nuestro equipo de Geriatría formado por la Dra. Carmen Ferrer y el Dr. Marc Moreno-Ariño.

En este post os invitamos a leer el reportaje completo que se publicó en Marzo en el periódico online Nou Diari, donde nuestros profesionales dan a conocer su especialidad y nos hablan del valor añadido que aportan. A continuación, os adelantamos algunas  ideas destacadas de su contenido.

 

En sociedades como la española, una de las más longevas del mundo con una esperanza de vida de 83 años, y según los últimos datos del INE, donde hasta un 19,3% de la población tiene más de 65 años, la Geriatría va adquiriendo un papel protagonista.

“El envejecimiento global ha traído como consecuencia la superación del modelo de la medicina centrada exclusivamente en la enfermedad, siendo la valoración y el tratamiento de los problemas relacionados con la edad el principal desafío”. Mediante un abordaje integral no solo se diagnostica y trata una enfermedad concreta sino que se ahonda en todo lo que concierne al paciente.

Un envejecimiento sano, activo e independiente, con los especialistas en Geriatría de la Clínica Ferrer Castelló

El adulto mayor a menudo convive con diferentes problemas de salud, con enfermedades crónicas tales como la hipertensión arterial, la diabetes, la insuficiencia cardíaca, arritmias, bronquitis crónica, entre otras, y síndromes relacionados con el envejecimiento (el dolor crónico, los problemas de memoria, el desánimo, la incontinencia, etc.). Este hecho genera la necesidad de una atención compleja, reforzando así la función del geriatra.

Una de las ventajas de la Geriatría es la dualidad entre médico especialista y generalista. Este abordaje se aleja de la visión limitada del especialista de un órgano concreto, permitiendo asumir ese papel de médico de referencia. “Este fenómeno permite centrar todo el tratamiento y seguimiento en un solo profesional”.

“La Geriatría no es solo para las personas ancianas más vulnerables con déficits ya establecidos, precisamente está indicada también para quienes quieran vivir un envejecimiento saludable y de calidad”, subraya la doctora Carmen Ferrer. “La prevención puede marcar la diferencia entre una vejez ligada a discapacidad y otra mucho más llevadera”.

 

Esperamos que les haya resultado de interés el reportaje. En Clínica Ferrer Castelló nos adaptamos a las necesidades de nuestra sociedad, dotándonos de profesionales especializados en Geriatría. No dude en contactar con nosotros para más información.

 

Las enfermedades crónicas en tiempos de COVID-19

Nos encontramos en momentos difíciles. Hay miedo al contagio, sobre todo en aquellas personas que pertenecen a algún grupo de riesgo y al mismo tiempo, ante la incertidumbre sobre cuanto durará el confinamiento, crece la preocupación de que se desatiendan los otros problemas de salud que uno puede padecer.

Este periodo de excepcionalidad no está siendo corto y el sistema sanitario se ha visto sometido a una sobrecarga como nunca antes, donde se han concentrado esfuerzos y medios en la lucha contra una enfermedad concreta, la COVID-19.

Para reducir la exposición de la población han disminuido las consultas a los diferentes agentes sanitarios, siguiendo las directrices del propio sistema que ha abogado a mantener solamente las actividades imprescindibles. Sumado a la propia iniciativa individual condicionada por el temor justificado al contagio ante la alta transmisión que se está dando en el entorno hospitalario. En este contexto se ha normalizado la afirmación “todo lo que no sea urgente, mejor posponerlo”. Dicha premisa hay que tomarla con cautela, ya que a menudo la contención puede poner en riesgo nuestra salud.

“Todo lo que no sea urgente, mejor posponerlo”. Dicha premisa hay que tomarla con cautela, ya que a menudo la contención puede poner en riesgo nuestra salud.

Se ha observado un descenso de hasta el 40% de los cateterismos urgentes en infartos agudos de miocardio, los autores del registro concluyen que este fenómeno probablemente no se ajuste a la realidad epidemiológica de esta dolencia cardíaca, sino que se deriva de la desvinculación de la población con el sistema sanitario. Algo similar ha sucedido con la enfermedad cerebrovascular donde se han reducido un 33% los ingresos hospitalarios por ictus en el mes de marzo respecto a febrero en una encuesta realizada por la Sociedad Española de Neurología.

Se han descrito modelos que presentan esta pandemia en forma de 4 oleadas de morbimortalidad. Una primera relacionada con el impacto directo de la propia Covid-19. La segunda derivada de la restricción de recursos en las patologías urgentes No-Covid. El tercer pico secundario a las complicaciones debidas a la interrupción de la atención de las enfermedades crónicas, y una última oleada consecuencia del propio agotamiento físico y psicológico.

 

@FusunBaumann

Tenemos el reto y la responsabilidad de atajar la crisis sanitaria del coronavirus sin desatender el resto de patologías. Centrémonos también en aplanar la curva de la segunda, tercera y cuarta oleada. Además, manteniendo un buen control de las enfermedades crónicas de base, minimizaremos el impacto ante una posible infección.

Centrémonos también en aplanar la curva de la segunda, tercera y cuarta oleada

Un ejemplo de perfil de paciente que sin duda se beneficiará de dicha continuidad es el paciente pluripatológico y con enfermedades crónicas como la insuficiencia cardíaca, diabetes mellitus, enfermedad renal, bronquitis crónica, entre otros. Ya que el tratamiento a menudo es dinámico, cambia en función de las necesidades clínicas del momento y un parón en el seguimiento puede suponer una descompensación que implicaría un ingreso hospitalario (añadiendo riesgo de infección nosocomial, aquella adquirida en el hospital), una posible sobredosificación de la medicación debida a la autogestión por parte del paciente, y evidentemente lo expondrían a una situación de mayor vulnerabilidad en caso de contagio.

Los equipos de Medicina Interna y Geriatría de la Clínica Ferrer Castelló ofrecemos esta continuidad asistencial tan necesaria en estos momentos, y lo hacemos en un entorno seguro donde se han extremado las medidas de prevención.

Precisamente porque nos encontramos en momentos difíciles, seguimos a tu lado.

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